lunes, 16 de noviembre de 2015

Tipos de Evaluación y Clasificación


Tipos de Evaluación

Para poder dar un tratamiento  adecuado es  necesario conocer algunos aspectos relacionados con la conducta del fumador, para esto  existen diversas entrevistas estructuradas y semiestructuradas para evaluar al fumador:

Entrevista conductual

Sirve para conocer los antecedentes, variables de la  conducta del fumador en relación con el abuso o dependencia del tabaco, uno  de los objetivos principales es saber  hasta qué punto está dispuesto a dejar  de fumar.  (Becoña, E.; Lorenzo, Mª C.  2004)

 Es necesario  obtener información sobre aspectos esenciales del trastorno, como son:
·         Abuso o dependencia (nivel de gravedad)
·         Intoxicación
·         Síndrome de abstinencia
·         Trastornos psicopatológicos asociados 
·         Estado psicológico y curso del trastorno
·         Estado  físico y medico
·         Estado social (económico , laboral, pareja)
·         Red de apoyo social
·         Valoración global del individuo
·         Pronostico




Entrevista motivacional

Para poder generar un cambio en la conducta, la motivación juega un papel fundamental, en los últimos años se ha practicado con mayor frecuencia este tipo de entrevistas, en las cuales se utilizan varias estrategias motivacionales con el fin de lograr un cambio significativo  en la conducta del fumador, la finalidad de esta entrevista  tiene el siguiente fin:

1.    Dar información y aconsejar. Identificar su problema y los riesgos que tiene, explicarle el porqué de la necesidad del cambio y facilitarle la opción para hacer el cambio terapéutico.
2.    Quitar obstáculos. Hay que facilitarle que pueda acudir al tratamiento, que no pueda poner excusas para no hacerlo. Conseguir una intervención breve y en un periodo de tiempo corto.
3.    Dar diversas opciones al paciente  para que pueda elegir. La sensación de que ha elegido por él mismo, sin coacciones y sin influencias externas, aumentan su motivación personal
4.    Disminuir los factores que hacen que la conducta de fumar sea deseable. La conducta de fumar se mantiene por consecuencias positivas. Hay que identificar estas consecuencias para eliminarlas o disminuirlas, toma de conciencia de sus consecuencias,  analizar los pros y contras, costos y beneficios, etc.
5.    Promover la empatía. La empatía, la escucha reflexiva, la capacidad de comprenderlo, favorece que el cliente presente menores niveles de “resistencia” al cambio.
6.    Dar feedback. Es muy importante que el terapeuta de feebback continuo al paciente, que devuelva la información que recoge, sobre cómo lo ve, su situación actual, sus riesgos y sus posibles consecuencias.
7.    Clarificar objetivos. Los objetivos que se le planteen tienen que ser realistas, alcanzables y aceptados por el cliente. En caso contrario no los verá viables, los rechazará directamente o no los cumplirá, con lo que no pondrá ningún aspecto motivacional de su parte para intentar conseguirlos
8.    Ayuda activa. A pesar de que siempre es el cliente quien decide o no cambiar, llevar o no a cabo un tratamiento, es importante el papel del terapeuta. Cuando el cliente no acude a tratamiento, hacerle una llamada telefónica directamente o que otra persona del servicio o unidad se interese porque no ha acudido a la sesión concertada, mandarle una carta, etc., incrementan las probabilidades de que acuda a tratamiento o vuelva de nuevo al mismo. (Becoña, E.; Lorenzo, Mª C.  2004).



Evaluaciones de la Dependencia de la  Nicotina


Cuantificar el grado de dependencia de la nicotina de un fumador es importante porque aquellos que tienen una dependencia elevada es más probable que necesiten una terapia más intensiva. Hay una serie de medidas que se utilizan para valorar el grado de dependencia. Las que han demostrado tener más utilidad para el tratamiento son los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR y las escalas de Fagerström. ( Becoña, E.; Lorenzo, Mª C. 2004).





Test  de  Fagerström

Fagerström parte de la premisa de que la nicotina es el reforzador primario de la conducta  del  fumador es decir que el papel de la nicotina en la dependencia del individuo puede ser el factor clave en el uso  compulsivo del tabaco (Fagerström 1978), entonces los componentes  conductuales y sensoriales serían  considerados reforzadores secundarios.

Este planteamiento dio origen a la construcción al cuestionario de tolerancia de  Fagerström, la  OMS reconoce este test como  el principal indicador del nivel de adicción a la nicotina.

Este test consta de 8 items de administración sencilla, la puntuación obtenida oscila entre 0  y 11, un valor igual o  mayor a 7 indica un nivel elevado de dependencia, si e resultado  es menor de tres, la dependencia es ligera.

Fagerström, considero los siguientes aspectos para la construcción de su  cuestionario:

ü  La frecuencia (el   número  de cigarrillos consumidos  por día )
ü  El poder de la dosis (total de nicótica contenida en el  cigarro)
ü  La utilización efectiva de la droga (si hay inhalación de humo)
ü  La tasa y el tiempo en que tarda en fumar con posterioridad al despertarse por la mañana.
ü  La importancia del primer cigarrillo que fuma por la mañana para aliviar el síndrome de abstinencia.
ü  El mayor control de estímulos internos relativos al  control externo.



Adicionalmente, existen dos sistemas internacionales de clasificación de la dependencia a la nicotina , el CIE – 10 y el DSM IV  en los que se define que para ser considerada dependiente una persona debe cumplir al menos cuatro de los síntomas definidos; sin que se planteen indicadores para la clasificación de fumadores no dependientes.






 Otros tipos de Evaluación

Evaluación de Craving , se está convirtiendo  en un concepto  central para explicar cualquier adicción , como la adicción a la nicotina , especialmente como un concepto  íntimamente unido al síndrome de abstinencia a la nicotina , se evalúa como “deseo a consumir “urgencia o gran urgencia , ganas de fumar , existen distintas escalas para evaluar el  Craving respecto al tabaco , varias tienen solo un ítem y pocas no  más de cinco ítems.


Otro método de evaluación es la Escala del Síndrome de Dependencia de la Nicotina (NDSS) la cual se utiliza para identificar dependencia a la sustancia en personas que buscan ayuda para dejar de fumar clasificando  en dos tipos de fumadores, los dependientes y los blandos. La evaluación del síndrome de abstinencia de la nicotina se hace a través de auto informes en los que el fumador indica cómo se siente una vez que ha dejado de fumar. Suele incluir síntomas fisiológicos, conductuales y cognitivos.

 La escala que más se utiliza es la Minnesota Smoking Withdrawal Scale (MNWS) de Hughes y Hatsukami (1986), que consta de 9 síntomas característicos del síndrome de abstinencia (irritabilidad, frustración o ira; incremento del apetito; humor depresivo). Su facilidad de uso la ha hecho muy popular, aunque para hacer un diagnóstico de síndrome de abstinencia de la nicotina, es necesario utilizar los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR. (Becoña, E.; Lorenzo, Mª C. 2004).


La escala más reciente para evaluar el síndrome de abstinencia, es la Wisconsin Smoking Withdrawal Scale, esta escala consta de 37 ítems, estos ítems se agrupan en ocho escalas, las de ira, ansiedad, tristeza, concentración, hambre, síntomas somáticos, sueño y Craving. El análisis de la misma llevó a eliminar la escala de síntomas somáticos, quedando constituida la misma por siete escalas, con 28 ítems en total. Estas siete escalas se relacionan directamente con seis de los ocho síntomas de abstinencia del DSM-IV. (Becoña, E.; Lorenzo, Mª C. 2004).


Medidas Fisiológicas

Las medidas fisiológicas para evaluar distintos compuestos del humo del tabaco han cobrado un gran auge en las últimas décadas. Las medidas que más se utilizan son el monóxido de carbono en el aire espirado, el tiocianato y la cotinina en saliva u orina y, en menor grado, la carboxihemoglobina y la nicotina. (Becoña, E.; Lorenzo, Mª C. 2004).

Se utiliza un medidor o cooximetro de precisión que mide las concentraciones de CO , nos da mediciones en partes por millón o ppm, se le indica al paciente que respire en hondo y mantenga 10 segundos la respiración para luego  soplar de forma lenta y progresiva tratando  de vaciar por completo los pulmones .Las cifras de CO se correlacionan con el número  de cigarrillos por día y  en la forma de fumar .




Es claro que la evaluación es un elemento fundamental para conocer el problema por el que la persona acude a tratamiento y, con dicho conocimiento, poder llegar a un diagnóstico, a una adecuada formulación del caso y, con todo ello, poder diseñar el tratamiento que le vamos a aplicar para ayudarle a solucionar su problema.







 Clasificación


Según la OMS (2006) el tipo de consumo está asociado con el número  de cigarrillos consumidos al día, se ha desarrollado como  estrategia para evaluar el nivel de consumo asumiendo como  factor principal la frecuencia diaria de consumo, sin tomar en cuenta otros aspectos clave como la intensidad de  la ingesta  y los problemas asociados al consumo. 

Así de acuerdo  a la OMS los fumadores se clasifican en leves moderados y severos en la siguiente escala:

Ø  Fumador leve: consume menos de 5 cigarrillos diarios
Ø  Fumador moderado: fuma en promedio de 6 a 15 cigarrillos diarios
Ø  Fumador severo: fuma más de 16 cigarrillos al día en promedio.

Patrón del fumador

1.    Psicosocial: predominan factores psicológicos y  sociales, búsqueda de aceptación, necesidad de crear imagen de personalidad como individuo interesante.
2.    Sensorio motor: predominan rituales asociados al fumar, tales como  manipulación al encenderlo, darle golpes.
3.    Indulgente: asociado con momentos agradables como  tomar café, comer, ingesta de bebidas alcohólicas.
4.    Estimulante: al fumar damas energía, lo  concentra más.
5.    Sedante: para reducir la tensión.
6.    Adictivo: fumadores moderados y grandes fumadores, dependientes de la nicotina.
7.    Automático: fumar por imitación de manera automática. 

























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